Lo que prometo con Stiva

Construí Stiva porque estaba cansado de leerlo todo demasiado rápido sin asimilar nada. Quería un lugar tranquilo para lo que de verdad quiero leer, que no me pida nada y no me retenga nada.

Estas son las reglas con las que la construí.

1. Sin cuenta obligatoria

Abres Stiva y guardas tu primer artículo. Sin registro, sin email, sin contraseña. Por qué empecé así.

2. Tu biblioteca vive en tu dispositivo

Cada artículo que guardas se almacena en local, así que está ahí sin conexión, en un avión, en un túnel. Ningún servidor mío tiene que seguir encendido para que tu biblioteca siga existiendo.

3. Sin feed, sin algoritmo

Stiva nunca te sugerirá qué leer a continuación. Tú decides qué entra y cuándo lo lees. Es un lugar para ir más despacio, no otra cosa que compite por tu atención.

4. Guardar, leer y organizar es gratis

El núcleo de la app no es una prueba ni un cebo. Puedes guardar, leer y organizar tu biblioteca sin pagar nada.

5. Sin suscripción

Las funciones Premium se desbloquean una sola vez por versión principal. Pagas una vez por Stiva 1 y esas funciones son tuyas, con todas las actualizaciones publicadas durante su vida. Una nueva versión principal es una nueva decisión, nunca una obligación. El razonamiento completo.

6. Solo gano dinero cuando lanzo algo que merece la pena pagar

Es la otra cara de la regla anterior. Sin ingresos recurrentes, solo cobro cuando una nueva versión es lo bastante buena como para que la quieras. Creo que es la presión adecuada.


Última actualización: octubre de 2026. Si alguna regla cambia, esta página lo dirá y explicará por qué.